Eureka no falló a Nicolas Roeg: el estudio falló a Eureka
El olvidado fracaso de Gene Hackman en 1983 lo hundió el caos del estudio, no su ambición. Redescubrirlo sería menos un rescate que corregir la historia.
Imagen generada con IA
¿Cómo se llama una película con Gene Hackman, Rutger Hauer, Mickey Rourke, Joe Pesci y Nicolas Roeg detrás de la cámara que casi nadie ha visto? Un fracaso, según el libro de cuentas. Un crimen, según nosotros.
Eureka vuelve a estar en la conversación. El reciente artículo de AdoroCinema la describe como una mezcla sorprendente de épica, melodrama y thriller que nunca se asienta en un solo género. La historia sigue a Jack McCann (Hackman), un buscador de oro que da con una veta en Alaska en 1925. Veinte años después gobierna como un monarca paranoico una isla caribeña llamada Eureka, mientras los gánsteres lo rodean y su familia se desmorona. El presupuesto fue de 11 millones de dólares. La película recaudó solo 123.572 dólares, según AdoroCinema.
El fracaso se fabricó, no se ganó
Lo más interesante de esta historia no está en la pantalla, sino en cómo llegó la película a las salas. Según AdoroCinema, Roeg presentó el proyecto a David Begelman, ejecutivo de MGM/United Artists, que más tarde se vio forzado a dejar el cargo. Le siguieron cuatro sucesores, al parecer indiferentes a la película y a sus perspectivas de distribución. El estudio no supo cómo venderla y se la pasó a su filial MGM/UA Classics. Londres la recibió a principios de mayo de 1983. El estreno en Estados Unidos llegó más de un año después, solo en cines de arte y ensayo, tras recibir una calificación X por violencia explícita.
El propio Roeg sospechaba, en el Los Angeles Times en 1984, que los directivos habían saboteado la película por pura desgana. No podemos demostrar la intención, pero una película estrenada tan tarde y para tan poca gente nunca tuvo la oportunidad de fracasar honradamente. Un texto de un festival belga señala incluso que nunca llegó a los cines de Bélgica ni de otros muchos países, y afirma que, tras un estreno limitado, acabó rápidamente en el circuito del vídeo.
Así que la etiqueta de «fracaso de taquilla» dice poco sobre su calidad. En nuestra opinión, dice lo que ocurre cuando un estudio pierde su liderazgo y tiene a un director que no se deja encasillar en un género.
Sí, es desordenada, y ahí está la gracia
No hay que exagerar. Hasta sus defensores admiten defectos. Venetian Vase la califica de recargada, pretenciosa e incluso un poco boba, pero dice que sigue atrayendo al autor del texto. Filmuforia habla de un «fascinante desastre». Otro crítico sostiene que, cuando termina la parte de la fiebre del oro, decae hasta convertirse en un anodino drama judicial. Es cierto que la película da bandazos del prólogo surrealista al melodrama caribeño y de ahí al juicio.
Pero ese bandazo es justo lo que una época obsesionada con los ganchos publicitarios limpios no podía asumir, y lo que un espectador en casa sí. Nadie necesita una sinopsis apta para tráiler para darle al play en una plataforma de streaming. Una película que es en parte homenaje a Ciudadano Kane, en parte noir ocultista y en parte tragedia familiar encaja mal, creemos, en una campaña de carteles de 1983. Encaja mucho mejor en un domingo por la noche con una lista de títulos pendientes y ganas de rarezas.
El streaming puede arreglarlo, pero solo si se molesta
Aquí matizamos la tesis fácil. El redescubrimiento en streaming no ocurre solo. Los catálogos son enormes y un título olvidado sigue olvidado si nadie lo saca a la luz. Nos parece que lo que ha mantenido viva a Eureka hasta ahora no es un algoritmo, sino las ediciones en disco de editoriales especializadas, los críticos y los blogs cinéfilos. La reseña de Filmuforia, por ejemplo, nació de una edición en Blu-ray y DVD de Masters of Cinema. La tarea del streaming es ensanchar esa puerta, no construirla.
Y la puerta merece ensancharse, porque la reputación de la película parece estar cambiando. El texto belga citado señala que muchos la consideran la obra maestra de Roeg. Según AdoroCinema, su influencia también la reconocen directores como Christopher Nolan y Danny Boyle. Sería un canon extraño el que celebra la influencia pero esconde la película en la que Roeg intentó escapar de las categorías.
Nuestra recomendación es sencilla. Si te gusta Hackman, mira el arranque de la fiebre del oro, que varios críticos señalan como lo mejor de la película, y decide por ti mismo si el resto se sostiene. Si nunca has probado a Roeg, empieza por su obra más conocida y trata Eureka como la hermana extraña y ambiciosa. Espera defectos, y espera también darle vueltas después.
El veredicto: Eureka no es una obra maestra perdida, y fingir lo contrario sería insultar al lector. Es algo más raro y más útil: una película que perdió su guerra por motivos que, creemos, tuvieron poco que ver con sus méritos. Una segunda vida no la redimiría. Simplemente le daría por fin una primera vida justa.
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