Waititi llama «almas perdidas» a los críticos, pero no explica el varapalo a Klara
El post de Halloween de Taika Waititi contra los críticos es un reflejo defensivo: atacar a quienes reseñan no sustituye explicar por qué Klara and the Sun fue tan mal recibida.
Foto: CaseyJNewell / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
¿Hay una jugada más floja en el manual de un director que decirles a los críticos que ellos son el problema? Taika Waititi acaba de hacerla, y ha elegido Halloween para ello.
Según Variety, Waititi calificó a los críticos de Klara and the Sun de «irrelevantes» y «almas perdidas y tristes», y dijo que hace 15 años que no lee una reseña, aunque añadió que sí escucha a la gente. El medio brasileño Omelete cuenta que la publicación apareció en su Instagram. Otros medios la vinculan con una puntuación del 28 % entre los críticos en Rotten Tomatoes. La película está protagonizada por Jenna Ortega y Amy Adams y, según CNN Brasil, se estrena en Brasil el 5 de noviembre.
«No leo reseñas» es un escudo, no un argumento
Empecemos por la lógica. Si llevas casi 15 años sin leer una reseña, no puedes saber qué dice esta tanda concreta. Tampoco puedes afirmar que los críticos van desencaminados con una película cuyas objeciones no has mirado. Las dos afirmaciones se anulan entre sí. O las lee, y el dardo es personal, o no las lee, y el dardo es a ciegas.
Pensamos que ahí está la clave. Un director que confía en su película suele tener algo que contar sobre ella: qué buscaba, qué defendería, qué admitiría. Waititi, en cambio, ofreció un veredicto sobre quienes juzgaron el filme. Eso no es seguridad. Es un reflejo defensivo disfrazado de chulería.
Llamar obsoletos a los críticos es lo fácil
Waititi no se equivoca al decir que críticos y público a veces discrepan. Muchas películas queridas fueron vapuleadas en su día. Pero «el público decidirá» es una apuesta de futuro, no una prueba del presente. En el material que manejamos no hay nada que muestre cómo está reaccionando el público a Klara and the Sun. Y en la cobertura que hemos visto, la conversación se desplaza hacia la pelea y se aleja de la película.
El titular de la crítica de Omelete ya es revelador: aun con el lucimiento de Jenna Ortega, dice que Klara and the Sun es «mais um tropeço» (otro tropiezo) para Taika Waititi. Es un veredicto con matices al que un cineasta podría responder: si la interpretación funciona y la película no, ¿dónde se torció? «Almas perdidas y tristes» no responde a nada.
Y está también esa palabra, «otro». Si un crítico presenta una película como parte de un patrón, el director que salta a la yugular alimenta esa historia en lugar de zanjarla.
Había una respuesta mejor, y sale más barata
Habría bastado un encogimiento de hombros. O una defensa sencilla de las ambiciones de la película, o callarse mientras el estreno sigue su curso. Cualquiera de esas opciones habría dejado a Waititi como alguien seguro de sí mismo. En lugar de eso, una publicación en Instagram en Halloween, llena de insultos, convirtió un ciclo de reseñas en un estudio del carácter del director. Como dijo World of Reel, es imposible no sonreír ante la falta de sutileza, y creemos que esa es la clase de atención que no necesita una película que intenta encontrar público.
Nuestro veredicto: el público es libre de adorar la película y Waititi es libre de ignorar las reseñas. Pero si quiere convencer a alguien de que los críticos se equivocaron, le toca a él explicar por qué. Insultar a quienes opinan distinto no es un argumento. Nuestro consejo a los lectores es sencillo: cuando se estrene en Brasil el 5 de noviembre, o cuando llegue a tu país, júzgala tú mismo. Waititi dice que escucha a la gente, así que sé la gente. Pero no tomes la palabra del director, ni la de los críticos, como sustituto de tus propios ojos.
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