La ausencia del reparto de Friends es lo mejor del documental de Perry
Al mantenerse al margen, Aniston, Cox y el resto del reparto de Friends llevaron la serie de Netflix sobre Matthew Perry hacia quienes conocieron al hombre, no a la marca de la comedia.
Foto: Alan Light / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)
¿Y si lo más interesante de un documental sobre un famoso fuera quién se negó a aparecer? The One About Matthew Perry, de Netflix, llegó con una polémica de serie: ninguno de sus cinco compañeros de Friends sale en pantalla. Nuestra opinión es tajante. Esa ausencia no es un agujero en la película. Puede que sea la razón de que funcione.
El reparto dijo que no y el documental encontró a su verdadero protagonista
La serie de tres episodios, dirigida por Mary Robertson y producida por Maxine Productions, parte de Sony Pictures Television, se estrenó el 27 de octubre, el día antes del tercer aniversario de la muerte de Perry, según Análisis Digital. Se apoya en material de archivo y en su hermana, Mia Perry Bowick, que habla ante la cámara por primera vez, además de amigos de toda la vida.
Robertson contó a USA Today, tal como recoge La Tercera, que la producción se puso en contacto con el reparto de Friends, que decidió no participar. Dijo que se sentía orgullosa de contar con gente que trabajó en el plató de Friends. Varios medios informan de que los cinco tomaron la decisión juntos. Las informaciones que manejamos son páginas web sin fecha, así que conviene tomar ese dato con cautela.
Una franquicia es un campo gravitatorio
Este es el problema de los documentales de famosos sobre adicciones. Cuando la estrella está ligada a una franquicia muy querida, la franquicia tiende a tragarse la historia. Cada entrevista se convierte en una anécdota de «cómo era el rodaje». Cada momento duro se enmarca frente a las risas enlatadas.
Friends es uno de los campos gravitatorios más potentes que ha tenido la televisión. La serie incluso presta su título al documental, un guiño a cómo se nombraban los episodios. Tener delante de una cámara a Aniston, Cox, Kudrow, LeBlanc y Schwimmer habría sido un enorme reclamo. Creemos que también habría convertido la serie en un especial de reencuentro con un tercer acto más oscuro.
Sin ellos, el documental tiene que buscar otro centro. Lo encuentra en una infancia marcada por la temprana separación de sus padres, un joven actor que necesitaba hacer reír a todos y un amigo que notaba tristeza cada vez que un chiste no funcionaba. Esos detalles llegan a través de los testimonios que resume La Tercera, y describen a una persona, no a una marca.
El silencio puede ser una forma de respeto y también una forma de mensaje
Hay que ser justos con el reparto. La propia Robertson dijo que quieren a Perry y están de duelo. Negarse es una decisión legítima, y nadie le debe su dolor a una plataforma de streaming. 20minutos recoge el relato de Bowick: los cinco entraron juntos en el funeral, se acercaron al ataúd cogidos de la mano y se quedaron a su alrededor llorando, y Aniston fue la primera en abrazarla. Esa historia nos llega a través de la familia, no del reparto, y dice más de su vínculo que probablemente cualquier entrevista a cámara.
Aun así, tiene un coste. Las críticas son buenas: Time y The Guardian elogian su intimidad, mientras que Variety señala que no contiene revelaciones explosivas y apenas información nueva, sobre todo titulares ya conocidos vistos a través de los ojos de quienes salieron heridos por ellos. Defendemos que ese es el objetivo, pero también significa que los espectadores con hambre de cotilleos del rodaje se quedarán con las ganas. A veces ese es el precio de la honestidad.
Nuestro veredicto
Los documentales sobre adicciones funcionan mejor cuando dejan de pedirle a la franquicia que testifique. El espectador ya conoce a Chandler Bing. Lo que no conoce es al niño, al hermano, al amigo que perdió una lucha de décadas. La frase de Mia Perry Bowick, que las grandes historias contienen comedia y tragedia, es mejor que cualquier cameo.
Así que míralo, pero con la idea de que vas a ver un retrato familiar, no un reencuentro de Friends. Si quieres la comedia, la comedia sigue ahí. La apuesta del documental, y creemos que su logro, es confiar en que el hombre merecía una película sin ella.
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