Yaga da voz a Baba Yaga, y ese es su mejor truco narrativo
Carrie-Anne Moss y Hudson Williams son el cebo, pero la verdadera prueba es si una bruja que narra su propia historia puede sostener un misterio que a un crítico le parece superficial.
Foto: Peabody Awards / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)
¿Por qué seguimos contando historias sobre la vieja bruja malvada y nunca le preguntamos qué piensa de nosotros? Esa es, más o menos, la queja que plantea la protagonista de Yaga, y puede que sea lo más inteligente de la serie.
Primero los datos, en breve. Yaga es un misterio de terror sobrenatural canadiense creado por Kat Sandler a partir de su propia obra de teatro de 2019 y, según Wikipedia, se estrenó el 23 de octubre de 2026 en Crave, mientras que AMC+ la emite en Estados Unidos. Consta de ocho episodios de media hora. Carrie-Anne Moss interpreta a Katherine, profesora universitaria, y Hudson Williams da vida a Henry Park, el heredero desaparecido, con Noah Reid y Clark Backo como investigadores.
La bruja por fin coge el micrófono
Baba Yaga siempre ha tenido un problema de marca: la cabaña sobre patas de gallina y una fama que habla por ella. La propuesta de Sandler, en palabras de su colaboradora Mackenzie Donaldson, es un "cuento de hadas disparatado disfrazado de serie de detectives". Creemos que ese disfraz es un acierto. Una trama de persona desaparecida ofrece al espectador actual una puerta de entrada familiar al folclore, y el folclore da algo de mordiente a un procedimental rutinario.
Sin embargo, la decisión más interesante es la voz. The Hollywood Reporter señala que la propia Yaga abre y cierra cada capítulo con una voz en off rasposa, lamentándose de que nadie se quede a conocerla, y añade: "Soy muy graciosa, ¿sabes?". Esa es la tesis en miniatura. Una bruja a la que se permite ser graciosa, amarga y consciente de sí misma deja de ser el monstruo de la semana y se convierte en personaje. Si la serie mantiene esa perspectiva en el centro, tiene una respuesta real al cliché.
Moss es el reclamo, Williams es el anzuelo
Seamos sinceros con el marketing. Williams llega recién salido de Heated Rivalry y, según Wikipedia, las copias impresas de la obra original se agotaron tras anunciarse su fichaje. Es una vía directa hacia el fandom, y no tiene nada de malo. Interpretar dos papeles, el chulesco Henry y su retraído compañero de piso Logan, es un buen escaparate.
Pero la misma crítica sostiene que el verdadero lucimiento es de Moss, que convierte la madurez de su personaje, justo la cualidad que debería volverla invisible, en una fuente de poder sexual. Nos parece la idea más estimulante. Un género que con demasiada frecuencia trata a las mujeres mayores como invisibles o como peligrosas puede hacerlas ambas cosas a la vez, y creemos que eso conecta con lo que el mito de Baba Yaga siempre ha querido decir.
Donde el hechizo flaquea
Aquí las pruebas piden cautela. The Hollywood Reporter dice que la serie es lo bastante entretenida para verla del tirón, pero "no lo bastante afilada para atesorarla", y que se le da mejor sugerir profundidades ocultas que excavarlas. También afirma que los personajes de Williams tienen menos tiempo en pantalla, y por tanto menos hondura, de lo que cabría esperar, y que el donjuanismo de Reid está exagerado. Esa crítica se basa en siete de los ocho episodios, así que el final podría cambiar el panorama.
Las cifras son más amables, aunque escasas: Wikipedia recoge un 90 % de críticas positivas en Rotten Tomatoes a partir de 10 reseñas y una puntuación de 69 en Metacritic a partir de 5. La página no lleva fecha, así que esos datos podrían ser una instantánea, y en cualquier caso la muestra es pequeña. No los tomaríamos como veredicto.
Nuestra lectura es que el problema es conocido: los temas de la riqueza, el privilegio masculino y la rabia femenina están presentes, pero la crítica señala que otras series ya han transitado ese camino. El folclore no es un atajo hacia la profundidad. El mito es el condimento, no el plato.
Nuestro veredicto
Vedla, sobre todo si preferís el terror travieso al sombrío. El formato de media hora la convierte en un maratón de fin de semana de bajo riesgo, y Moss justifica por sí sola los primeros episodios. Pero no esperes una reinvención definitiva de Baba Yaga. Lo que ofrece es algo más modesto y, aun así, bienvenido: una bruja que responde. Si los episodios finales confían en su voz tanto como lo hace la premisa, Yaga podría ser esa rara actualización de un cuento que se gana su nuevo enfoque. Si no, será un misterio elegante y gélido que solo apunta la idea.
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