Cleopatra de Scorsese: cómo un hackeo puede enterrar una superproducción
Scorsese culpa al hackeo de Sony y a una comedia de Seth Rogen de haber frustrado su épica con Jolie. En broma o no, revela lo frágil que es la ambición de los grandes estudios.
Foto: Harald Krichel / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
¿Qué hace falta para acabar con una épica romana de Martin Scorsese protagonizada por Angelina Jolie? No un fracaso en taquilla ni una pelea creativa, sino, si hacemos caso al director, un dictador norcoreano que no entendió un chiste. Suena a remate de monólogo. Creemos que se parece más a un diagnóstico.
Un chiste con una herida real debajo
La historia salió a la luz esta semana en el primer episodio de Crafty, la serie de Tribeca, en el que Scorsese conversó con su hija Francesca. Según informa Variety, el director aseguró que el proyecto con Jolie se canceló por culpa de Seth Rogen y del hackeo a Sony. Sus palabras, tal como las recogen varios medios: "Íbamos a hacer Cleopatra en un momento dado, y entonces se rieron de [Kim Jong Un], él se enfadó y nos voló por los aires a todos en Columbia". Jolie, añadió, "iba a ser Cleopatra VII. Iba a ser una locura".
Hay matices esenciales. Rogen no fue el responsable directo, y IBTimes señala que Scorsese nunca explicó con precisión por qué terminó el proyecto, que Sony no ha respondido públicamente y que su versión no se ha verificado de forma independiente. El tono era claramente de guasa: "decidle a Seth que lo estropearon todo".
El hackeo no mató a Cleopatra: eliminó todo lo que la protegía
Esta es nuestra lectura, y es una interpretación, no un hecho probado. Un proyecto así vive de la confianza: entre un directivo del estudio, un productor, una estrella y un director. La filtración de 2014 convirtió esa confianza en propiedad pública. Entre los miles de correos expuestos estaba uno de Scott Rudin en el que llamaba a Jolie "una niña malcriada con un talento mínimo" en un mensaje a Amy Pascal, entonces copresidenta de Sony. Los comentarios de Rudin eran privados y se publicaron sin su consentimiento.
Piensa en lo que eso supone para una película que necesita un presupuesto enorme y una estrella en el centro. Según IBTimes, Sony retrasó proyectos, revisó acuerdos y reorganizó a sus directivos después. Sospechamos que una épica es lo primero que cae en una limpieza así, porque es la promesa más cara del catálogo. No hace falta cancelarla por decreto. Basta con que todos los que creían en ella estén distraídos, avergonzados o ya no estén.
Esa es la parte frágil de la ambición de los grandes estudios. Solemos imaginar una gran película como un monolito. En la práctica es una pila de favores frágiles, y un escándalo que nada tiene que ver con la película puede sacar el de abajo.
Cleopatra ya era un proyecto maldito, y eso importa
Antes de coronar al hackeo como único villano, una dosis de escepticismo. TheWrap apunta que el interés de Hollywood por una Cleopatra con Jolie fue público durante años, y que nombres como David Fincher, James Cameron, Paul Greengrass y Ang Lee figuraron como vinculados o considerados en distintos momentos. Después, David Scarpa fue contratado en 2016 para reescribir el guion y, según se dijo, Denis Villeneuve mantuvo conversaciones en 2017. En nuestra opinión, un proyecto que pasa por tantas manos no goza de buena salud, con hackeo o sin él.
Por eso diríamos que el hackeo fue la salida más limpia, no necesariamente la única. También es la historia más entretenida, y quizá por eso Scorsese la cuenta tan bien. La verdadera noticia, según TheWrap, es que al parecer estuvo cerca de rodarla.
Las épicas rara vez mueren por malas ideas: mueren cuando se acaba la fe
La ironía es deliciosa: Scorsese apareció después como él mismo en The Studio, la comedia de Apple TV de Rogen, donde este interpreta a un jefe de estudio que descarrila un proyecto que el director se muere por hacer. Parece que la realidad escribió antes el argumento.
Nuestro veredicto: no leas esto como un cotilleo sobre Rogen. Léelo como un recordatorio de que las épicas que echamos de menos rara vez las asesinan las malas ideas. Mueren por accidentes de calendario, filtraciones y el ánimo en una sala de juntas. Scorsese siguió haciendo otras películas y bromeó diciendo que, en lo que respecta a la gran épica romana, "se le escapó". Tras el chiste, creemos que el cine probablemente sea más pobre por una Cleopatra que nunca veremos. La próxima vez que una gran película desaparezca en silencio, pregunta quién dejó de creer en ella, y por qué, antes de culpar al guion.
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